Tu pelo cae sobre mi frente y deja trasnochar una sonámbula nostalgia. A veces, también deshereda una sonrisa.
Archivo mensual: junio 2012
Poema quiero
y te levantes después del sexo para besarme. Quiero ver cómo tus dedos
aprendieron a dibujar
tu silueta a la luz de ninguna luna. Quiero, y bien lo sabes,
inventarte una palabra sin vocales ni consonantes,
pero con muchos orgasmos que sea tuya, con o sin renuncia,
que sea fácil de olvidar
para que la recuerdes siempre. Quiero silenciarte con palabras,
con mi calma y con algunos susurros de arena, prisioneros en tu oído. Quiero todas las gotas de lluvia sobre tu velo
y tu agonía marchitándose de tanta humedad,
quiero que humedezcan tu risa y ensueño. Quiero escribirte sonetos en cada amanecer,
para que los aprendas de memoria
y los devores por las noches
cuando el miedo esté debajo de tu cama. Quiero que aprendas a leer entre líneas lo que a diario te escribo y cierra cicatrices,
te darás cuenta que no es mucho ni muy poco. Quiero entrar en tu vida como un silencio que te cale hasta los riñones, ser verde y celeste, y tenerte siempre, ruidos, ecos y el bullicio muertos, tocar tu oído sin que repares en ello y quiero que no escuches mi ruido y cantes a capella mi silencio. Quiero tanto y casi tanto, que no entiendo muchas cosas ni comprendo si te quiero para amarte o es que te amo desde siempre.
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Que te amo
Lo único que desdigo, ensayo y obligo son los puentes que cruzo y que te amo.
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Fiel gitana
hurgar tu vientre y amanecer humano
es perder el siento en cada mísero cuerpo a cuerpo.
Fiel gitana, lame todavía cruel,
echando atrás la suerte y el dominio,
perder tu nombre y el recelo, sueño a sueño.
Fiel gitana, un dedo, tu dedo,
tal vez dos o menos, señalen perversamente luego
aquella sentencia intacta al desorden, cuerpo a cuerpo.
Fiel gitana, acomoda este verso,
perder contigo una coma y aparentar un caer insano,
aquella tal y como sufre, te cuánto y más te inquieto.
Perder tu nombre y el recelo, sueño a sueño,
es perder el siento en cada mísero cuerpo a cuerpo,
fiel gitana, lame todavía tu nombre cruel y esta lengua.
Hurgar tu vientre y amanecer humano,
tal vez dos y amarnos, olvidando por ahogo este trueno,
fiel gitana, tal y como en sueños, despertar de tu letargo.
Fiel gitana, acomoda este verso,
perder contigo una coma y aparentar un caer insano,
amarte aquí, luego y olvido, dejando una vocal sin norma.
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Escribir sobre tu cuerpo
Para S.
He dolido algunos versos, escribir sobre las ganas de amar y el deseo.
Recordar tu cuerpo como el de pocas, nunca amar de costado y dar por perdidos todos los fuegos.
He dejado de escribir sobre tu tiempo, he dejado de escribir sobre tu cuerpo.
Parece que las ganas de amar también echaron canas y dejaron de ser grises.
Cuando leas estas líneas.
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La vida escribe versos tiernos
Hacen falta muchas ganas de morir para comprender que la vida también escribe versos tiernos y amantes en el bolsillo indeciso de la nostalgia.
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Somos
Somos aquello que escribimos cuando sobran los orgasmos.
Tal vez no lo sepas todavía.
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Adiós en la garganta
Los poemas implican un adiós en la garganta. Ayer amaneció modestamente, sin mucho qué sentir al respecto. Como de costumbre, me puse a escribirte una voz más, un sueño menos en algoritmos frecuentes cada vez que despierto. Cada siento tiempo te recuerdo y no existe certeza alguna que revierta todo aquello que suena a poema en la garganta, pero tal vez adiós.
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Divago y enfermo
Aquí el frío corrige todo lo bueno
humana vena y cardos lastres piedras tú,
que alguna vez hicimos, corrige y desdice todo,
aquí se pierde de vez en cualquier manera
te quiero cuando divago y enfermo,
así, quiero en medio cuando las formas
de contar una y otra vela se enciende y hoguera
repara en caer de bruces en vez de señalar el dedo.
Te quiero, pertenece a algún sentimiento vano
indecente aquel verbo que esconde en rededor
y dejado de lado por otro verso menos cruel,
tanta cualidad de maldad en rodajas enfermizas
un verso frío que entienda la hoguera sonrisa.
Aquellas caen y vuelven a elevarse atrás, aquí,
te quiera de repente y fiebre y casi nada menos,
donde has ocultado también mis viernes,
pero te escriba un gitano octubre cuando quieras.
He dejado entre sílabas y he dejado de quejarte
las formas y el enigma insano, frente al deseo, muere,
de tomar tu palabra y callar un poema cualquiera,
renace tal vez cuando uno reza y cadena amante.
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