Me gusta tu texto y me emociona, en lo personal tengo una especie de obsesión por las vocales. Cuando estaba buscándole nombre a mi hija (que hoy tiene 15 años) una de las “condiciones” era que el nombre tuviera vocales abiertas, “a”, por la luz que irradian, misma luz que deseaba ella tuviera siempre. En una lectura de la universidad (los libros, siempre los libros) encontré que a la diosa romana Diana se le conocía por el anagrama Dania… y así se llama mi hija, con dos “a”.
Me gusta tu texto y me emociona, en lo personal tengo una especie de obsesión por las vocales. Cuando estaba buscándole nombre a mi hija (que hoy tiene 15 años) una de las “condiciones” era que el nombre tuviera vocales abiertas, “a”, por la luz que irradian, misma luz que deseaba ella tuviera siempre. En una lectura de la universidad (los libros, siempre los libros) encontré que a la diosa romana Diana se le conocía por el anagrama Dania… y así se llama mi hija, con dos “a”.