Tengo palabras
y no sé cuántas,
el jazz, en la otra esquina,
tengo un suicidio colectivo
en pleno embrión destino,
clamar por tu sendero
como cualquier enfermo triste.
Tengo mentiras
y no sé cuáles,
dudar tu recuerdo en vela,
aquél estruendo libre
es tu nombre cuando respira
un te amo para cualquiera.
Tengo palabras
y no sed, cuántas
melodías necesitan los orgasmos
para llegar y difundir, tal vez,
algún te amo agonizante,
tengo tu reflejo sobre la lluvia.



