Cuánto te fuiste

Todavía no sé decir cuánto te fuiste y si volverás cada vez que te escribo. Y tengo la voz en algoritmos y en vasos de datos, analizo la probabilidad de que regreses por aquella ventana o por el lugar donde te olvido, mientras el aire respira, y el agua intenta llover desde lugares imprecisos. Quizás el viento aprenda a respirar en cantos y colores y dejemos el tiempo para después,  y aprendamos juntos a emocionarnos hasta las palabras, aquellas gotas de felicidad nostalgia. Quizás así deje de preguntarme cuánto te fuiste.

conviene guardar silencio,

escuchar atentamente las gotas de lluvia,

echarse a caminar

y no mirar atrás

hasta que pasen las palabras

y el viento olvide lo que fuimos

hasta que entienda lo que escribo

Aquella sensación viento de morir

como si la palabra se escribiera entre monedas

y el sonido de la arena respondiera tus preguntas

huye y no vuelvas a mirar atrás

nunca más,

el filo de tus pensamientos podría hacerte daño.

La leyenda de la mariposa azul

La linterna mágica

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Cuenta esta leyenda oriental, que hace muchos, muchos años, un hombre enviudó quedando a cargo de sus dos hijas.

Las dos niñas eran muy curiosas, inteligentes y con ganas de aprender.
Constantemente hacían a preguntas a su padre, para satisfacer su hambre de saber. A veces, su padre les respondía sabiamente, sin embargo, otras, las preguntas de sus hijas le impedían darles una respuesta que convenciera a las pequeñas.

Viendo la inquietud de las dos niñas, decidió enviarlas por un tiempo a convivir y aprender con un sabio, que vivía en lo alto de una colina.

Sin embargo, impacientes con el maestro, las jóvenes decidieron idear una pregunta que él no pudiera responder correctamente.

-¿Cómo podremos engañar al sabio? ¿Qué pregunta podríamos hacerle que no sea capaz de responder?- preguntó la hermana pequeña a la mayor.

– Espera aquí, enseguida te lo mostraré, indicó la mayor.

La hermana…

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