Mes: noviembre 2011

Construyo algún río de obituarios

 

Construyo algún río de obituarios

para que me lleve contigo,

construye escenarios vacíos

para quedarme conmigo.

 

Los ecos duelen en el sonido,

lamen en el adiós del sueño

y evitan todo pacto contigo,

del sonido y casi nada.

 

Construyo un acto indecente,

contigo, conmigo, costumbre,

acto mitad, misericordia y llaves

de metal, acantos varios.

 

A veces construyo alguna fase

lunar, algún desdén cuánto,

cómo salir del corazón y veneno,

en pleno sedimento vienés.

 

Contigo es algún algoritmo

fiel al olvido, contigo el yo no

suena a nación de los poetas

y destierro luna y sedición.

 

 

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Escribir hasta que el orgasmo sea literal

 

Escribir hasta que el orgasmo

sea literal,

escribir en madrugadas,

en cualquier noche cuarta,

en algún perdido anhelo.

 

Escribir hasta que el amor

exista o al menos deje de no ser,

escribir en una tarde

corta, sobre un corazón herido,

en algún posible olvido.

 

Escribir sigilos y desnudos cuellos,

prescindir de las cuerdas

para caer en tentación,

escribir desde el infierno

y desde cualquiera de tus nombres.

 

Escribir hasta que el orgasmo

sea literal,

hasta que deje de escribir,

hasta dejarte sin palabras,

algunas soledades y piezas de ajedrez.

 

 

Una caricia sobre la plegaria

Una plegaria cualquiera,

una voz que reúne aquellos elementos,

para morir en el intento,

un plegaria de espaldas al desdén.

 

Una caricia del jamás siempre,

una sola en esta muerte,

y ninguna en esta vida,

caer de rodillas sobre el agua.

 

Una plegaria que no sea de tu boca,

una voz antigua como el poema,

como cada gemido sobre la herida.

 

Una caricia sobre la plegaria,

atadas al mismo costado,

al espejo placer de morir.