Mes: diciembre 2011

Gotas de limón en base al Edén

 

Aquele señor de trompas de falopio en la mirada,

misa de favor y salud por donde venga ,

dimes y diretes  pasionales, quien sabe las señas de Tales.

 

Venida a menos, vecina favorecida por la cuarentena

y calcio en la panocha, sabia sin determinar

aforo acanto, las gotas de limón en base al Edén.

 

Sobre los dedos lobos derivan emisiones

y cargos de dioses terrestres, llámense antiguos

monarcas ora repentinos muertos ora humanos.

 

Aquele señor de trompas de falopio en la mirada,

legitima su advenedizo comezón y nuestro punto aparte,

olivo en frenesí terminante cayó para no callar.

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Me hice innecesario a tu presencia

 

Me hice inncesario a tu presencia
calé hondo y quise a medias
y sin bastón.

Jugué a ser el mismo viaje
a nadie ni entrever
que ahora pueden esperar.

Cambié de rumbo
a último y vecino minuto
y ése que reía no lo sé.

Repentino testamento
sin fuerzas, padece
que vuelan las noches.

No me dejé velar
ni oración alterna cantaron,
por un mendrugo de pan.

Me hice inncesario a tu presencia
a último y vecino minuto,
sin rastros ni poemas insanos.

Instante lágrima

 

El instante lágrima
que no existe en tus párpados,
el momento caricia
que muere en mis manos,
el lugar deicida que fabricamos juntos.

Caen lágrimas de luna
tan sedientas de luz,
tan frágiles como el amor,
caen también sueños infelices.

Arrastran caricias,
dignos dedos infantes,
sílabas difusas y ausentes,
tan cruel como mirarte luego.

Caen lágrimas caricias
sobre la fosa donde yacen semidioses,
y aquél pan crucificado,
tantos nombres sempiternos muertos.

Algoritmo blando

 

Algoritmo blando y sesión escarlata,
plata negocio blanco en cualquier,
sólo pecados y exhibir a precios de demanda
los vientos después, lunes al garete,
ciernes en casi, viernes entre tanto.

Algoritmo disfrazado,
las llagas al costado de lo bueno,
antes nunca, antes y por ahora,
por necio que perezca vivir en lagunas,
mental y estimo la primera cuentos.

Quise ser un verbo, al menos uno con pocos
indeseos, con cientos ave de menor vuelo,
costumbre escribir lilas y paralelos,
luego vienen los recuerdos y lo olvidas todo,
el ya no y las manos en pleno sol deseo.

Entre tantas muertes, fabriquemos una de metal,
una vida que se muera sola y no necesite nuestra ayuda,
fábrica de silencios y versos, fábrica de cantos,
un lunes vienes y otro he vuelto a decirte nada,
antes de los velos, el café esperando taza y camino.

Ejerzo tu derecho a olvidarme

 

Ejerzo tu derecho a olvidarme,
ejerzo de perfil,
en doce meses terrestres,
ejerzo también las vocales
que no me pertenecen y aquellos adverbios
tristes de no lamer tus verbos.

Ejerzo tu derecho a negarme,
con las manos, eco sagrado,
en faltas ortográficas y ontológicas
tampoco, ejerzo el verbo fácil,
el dios de los segundos
con cello en mano y la avenida a cuestas.

Ejerzo miles de segundos,
antaño crueles, antes asesinos de minutos,
ejerzo tus manos y el decoro
de los años, ejerzo en un rincón
mi fe atea y aún convexa, todas
las mañanas contigo, con nadie.

Ejerzo mi derecho a escribir,
ejerzo tu derecho a llamarte por mi nombre,
a mentir en este verso
y dejarte nunca cuando te hayas ido,
y dejarte nunca cuando te hayas ido.

 

 

Estigma vegetal

 

Vino sobre acuarelas
y pequeños pasos,
un puente muerte
y corazón de angustia,
un camino en soledad,

vino, silencioso instrumento,
proferir ventanas y claveles,
un pequeño mundo en los pies,
y lluvia como de nadie,
llevando la delantera en versos.

Vino, pisco, cántaros y metal,
escena después de las doce,
escalinata y vienés nostalgia,
dónde y por caminos el ajedrez,
sucia melodía de amar así, digital.

Vino, perder un dedo en pleno pestañeo,
un dedo sobre nada y tantos dedos más,
vino, música mujer de cuentos,
cuál de las verdades duele mejor,
reloj de arena, serpiente muerta materia.

 

Volverte palabra

Volverte palabra,
volver contigo para quedarme
con tu ausencia,

volverte fragancia,
creer en el silencio
y en el fuego roto,
y así olvidarte.

Volverte cualquiera
y quedarme pensando,
en el fuego mismo
y en tus dedos.

Volver para quedarte,
volverte un dado de sueños
en algún renglón de tu cuello,
colmarte de nada y serte nadie.

Volverte palabra,
para dejarte,
asumir tus dedos muertos,
y mi muerte rendida a tus pies.

Volver contigo,
para partir volver,
y partir devoto,
volver a verte parir.

Volverte palabra,
para no pronunciarte,
para quemar mi lengua
y lamer mil fuegos.

Volverte,
para quedarte contigo,
volverte palabras varias…