Mes: enero 2012

Informe post mortem

 

Compartimos frío,

duros extremos en la cama,

quién devora hoy anhelos,

quién despierta sin acertijos.

 

A quién le rezas por las noches,

entonces huye con miles

con fieles, favores crueles,

fantasmas que agonizan

por tu desvelo, así mismo

arrepentidos flacos que hoy

perciben y perecen de angustias.

 

Recuerdo lunas y abriles,

la frialdad compartida

que aún conservo,

la escritura peligrosa del verso

fascículo, del verso veneno.

 

Corazones en el café

puestos a esperar, carne  fiel,

canos dolos, solo espero

tu adiós en una celda,

son fonemas homicidas del olvido.

 

Formas en tu sonrisa que desdeñan

magníficas fuentes,

peligrosos viernes,

me devuelven  aliento y canos dolos,

lo sabes entre tus avenidas,

en tu informe post mortem.

 

Anuncios

Te fuiste sin partir

 

Me dijiste que vendrías,

con un mensaje sellaste

los colores.

 

Te fuiste sin partir,

jamás te has ido,

las voces, el estudio

de tu cuello, distintos,

 

el color de tu pelo

en la almohada dicen

guerras.

 

Cardos y azucenas

dejas por los corredores,

las horas

 

con un mensaje tuyo

y el olvido

quietos.

 

Intento olvidarte sin

seso ni siento

tus besos,

 

con el color de los cardos

huyo contigo, igual locura,

no regresa.

Ningún poema para ti

 

Existe en algún rincón

perfumado del olvido,

en las entrañas más finas del dolor,

entre cuerdas flojas mariposas,

ningún poema para ti.

 

Estoy seguro que hace poco

te tuve muy segura y viva,

y sonreías más de la cuenta,

gratis y sin tapujos primaverales.

 

Y no estás a la vuelta de la esquina

ni en mis aspectos distantes de querer,

nunca supe brindarte versos de Satán.

 

Hoy gracias al viento es lo único que escribo

con los orgullos hechos de artrópodos

y tu mirada aquí y allá, distante.

 

Una severa dicción a las palabras

 

Tengo una severa dicción a las palabras,

tengo resaca de adverbios y sílabas nostalgias,

a veces tengo recaídas y vuelvo a ser de nadie,

tengo una severa dicción a tus palabras.

 

Juego y sueño en el mismo instante

contigo un sueño aparte,

dudo y juego sueños baratos y distantes,

contigo un adjetivo sonríe.

 

Tengo tus dedos sobre la herida,

forman parte de la nada,

tengo tus dudas en la certeza de amarte.

 

Juego y sueño con tus dudas,

juego a no olvidarte siempre,

y pierdo a veces y nunca también.

 

 

En un abril y cerrar de otoños

 

                       Se me quiebra tu voz al escribirte 

 

Ella no ha leído mis tildes
ni mis puntos comatosos
sin embargo somete mis signos
de interrogación con su mirada.

Ella se fue de mi vida
en un abril y cerrar de otoños,
ella llueve instantes de soledad,
ella humedece mis dedos cuando no está,
ella llueve bajo la lluvia misma.

Ella viene con un verso prefabricado
entre sus piernas, un verso que aprendimos
a olvidar para recitarlo de memoria,
un verso dolido y sonrisa nada menos,
nada más que una porción de fuegos.