Mes: abril 2013

Para nadie

Así, cuando reduces en un poema una mirada y te desnuda la indecisión del mar abismo sobre tu espalda, y no puedes cerrar los ojos porque la certeza del olvido ha quedado en algún otro yo, alguno de aquellos que escriben hasta muy tarde para alguien. Así, cuando el menor de los problemas es despertar un poema anclado en la noche rubia, náufrago de otros finales, tan parco como el amor cuando es necesario, tan frío. Así, cuando la muerte programada se anticipa y decide cada uno de tus pasos, los vuelve fantasmas sin voz ni veto, sin odio para despertar ni dar un paso en falso, sin energía para preguntarse acerca del absurdo didáctico de esa otra vida. 

De lo que no somos

 

Somos la circunstancia de alguien menos, eso que le pasa a nadie cuando recoge sus manos para abrigarse del frío y se pregunta qué pensará aquel tipo que parece no haberse rasurado en tres días, al fin y al cabo, todo parece tan relativo. Somos mucho más que palabras, no conviene contar con los dedos el odio que encerramos en las manos, tampoco es bueno besar la mejilla de la amada con preguntas en los ojos, a veces, es mejor dejar que todo lo que nos rodea sea hoy, ahora si es preciso, y no vivir contando las caricias.

 

Pequeño niño

 

Pequeño niño, iguanita de las dos mitades,

licorcito sereno y frágil,

también he de partir algún día,

sin embargo, con la miel de tus labios

y con el desdén de tu brazo celebro tu partida,

sabes que tu caricia es un pacto con el destino

y si tengo alas es porque he caído tantas veces.

 

Pequeño niño, iguanita de las dos mitades,

te quiero lejos de este atardecer,

mejor conserva la distancia

mejor libérame con tu risa,

llanto libre landó suicida

si quieres te acompaño,

caminaré a tu lado hasta hacer pasajero este color

si quieres, puedo prender una velita más,

una abuelita menos, te molestan sus arrugas,

sé que la oscuridad todavía no es tu amiga,

a veces discuten hasta muy tarde.

 

Sabes, cuando tenía tu edad,

no recuerdo quién era,

pero desde entonces te quería,

pequeño niño, iguanita perdida,

qué le tengo que pedir a los días invierno

qué tengo que olvidar para dejarte partir,

una frase más perversa que la muerte,

pequeño niño, quiero caer contigo,

juguemos a escondernos de los demás,

me cuesta no tener el miedo debajo tu cama,

también te extraña de vez en cuando,

no quiero que llores por él,

él sabrá cubrirse de polvo y de sincera oscuridad,

y ya ves sonríe cuando observa tus manos frías.

 

Pequeño niño, iguanita de las dos  mitades,

te quise cuando el dolor puente alcanzó tu piel,

y te quiero siempre que amenaces con no reír,

siempre que anochezca debajo y casi en vela,

y todos los demás llevarán un atuendo para el ocaso.

Cualquiera

 

Cualquiera puede poner mi mano sobre tu mano

y escribir entre el fuego y la palabra

ningún poema a la luz de las venas

cualquiera puede precisar el color de tus ojos

inventar un nuevo deicidio pasajero

cualquiera puede olvidar fácilmente tus quejas

en la espera del otoño indeciso y duro

y dejar sobre la mueca una lágrima incrédula

cualquiera puede poner tus labios sobre mis labios

y escribir entre el juego y la plegaria

ningún poema a la luz de las venas.

17

La sangre tu sangre el viento

porque has dejado algo que angustia mañana y vuelve

y nadie se atreve a mirar desprecio

la sangre tu sangre de lo que sale a flote  

porque has dejado algo que angustia mañana y vuelve.

Te escribo

Para la hermosa señorita del olvido involuntario.

Te escribo porque es la única forma que conoces para no leerme, porque en una línea perpendicular al desconsuelo descansa la mirada que te invento, porque sueño libros y desmanes frente al teclado, porque lo único que hago es ocultarte en las vocales y en el gemido indigno de nostalgia. Te escribo porque eres la única forma que conozco y eres muchas frente al olvido, tantas sombras hermosas sobre la niebla.

De tu labio invierno

 

Y si quiero tomar tu mano,

si quiero dibujar un sueño en ella.

 

Y si mañana temprano condenamos al olvido

si quiero una vida contigo.

 

Sabes que suicidio cada linda tarde a tu lado

una avenida mas te cuello para decirte.

 

 Y si quiero tomar tu mano,

ocultar en tu piel ganas libro abierto decirte.

 

Sabes que la vida se consigue poco a poco,

que cada caricia pequeñita deja patrones de nostalgia.

 

Una esperanza dado movimiento tierno

se escapa incertidumbre y cae gota a gota.

 

Sabes que suicidio cada linda tarde a tu lado

y tu labio invierno desiste te amo un poco más.