Pequeño niño

 

Pequeño niño, iguanita de las dos mitades,

licorcito sereno y frágil,

también he de partir algún día,

sin embargo, con la miel de tus labios

y con el desdén de tu brazo celebro tu partida,

sabes que tu caricia es un pacto con el destino

y si tengo alas es porque he caído tantas veces.

 

Pequeño niño, iguanita de las dos mitades,

te quiero lejos de este atardecer,

mejor conserva la distancia

mejor libérame con tu risa,

llanto libre landó suicida

si quieres te acompaño,

caminaré a tu lado hasta hacer pasajero este color

si quieres, puedo prender una velita más,

una abuelita menos, te molestan sus arrugas,

sé que la oscuridad todavía no es tu amiga,

a veces discuten hasta muy tarde.

 

Sabes, cuando tenía tu edad,

no recuerdo quién era,

pero desde entonces te quería,

pequeño niño, iguanita perdida,

qué le tengo que pedir a los días invierno

qué tengo que olvidar para dejarte partir,

una frase más perversa que la muerte,

pequeño niño, quiero caer contigo,

juguemos a escondernos de los demás,

me cuesta no tener el miedo debajo tu cama,

también te extraña de vez en cuando,

no quiero que llores por él,

él sabrá cubrirse de polvo y de sincera oscuridad,

y ya ves sonríe cuando observa tus manos frías.

 

Pequeño niño, iguanita de las dos  mitades,

te quise cuando el dolor puente alcanzó tu piel,

y te quiero siempre que amenaces con no reír,

siempre que anochezca debajo y casi en vela,

y todos los demás llevarán un atuendo para el ocaso.

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