Mes: abril 2013

Juguemos

 

Ven y luego juguemos a hacernos un mañana,

juguemos con las palabras hasta que el sol desierte

y deje un frío silencioso en miles de lenguas de distancia.

 

Ven y compra mi alma, ven para saberte lejos,

orgullo libre de las cosas, cantar hasta desierto,

ven y luego dejemos un destino en tragicomedia,

un dueño de nada a mitad un río de sonrisas.

 

Ven, luego el miedo nos olvidará entre tanto,

ven y juguemos hasta hacernos después luego,

dejemos de morir a cada instinto, dejemos.

 

Ven desdén luego, ven y prometo no saberte lejos,

que todos los días de lluvia acaricien tus dedos,

que todas las vías del odio encandilen tus sueños,

 

Dejemos de jugar a hacernos daño luego,

ven y juguemos a nacernos un mañana en tanto,

ven y vende mis palabras, compra una migaja de pan,

escribe hasta muy tarde, llora como nunca nadie.

 

Ven pequeña gitana de mirar distante,

ven y vende mis plegarias, compra un instinto drama,

ven y luego juguemos a hacernos un mañana.

 

Juguemos con las palabras hasta que el sol desierte

y deje un frío silencioso en miles de lenguas de distancia,

escribe hasta muy tarde, llora como nunca nadie.

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Verde tus ojos

He visto tus ojos, increíble caricia,

he visto el color de tus párpados,

y el recoveco indecente que guardo

ha quedado iluminado sin desdén,

los cardos y el fuego azul cesan

al tacto cantor vocecita alegre.

 

Pequeña y linda costumbre

el mirar debajo de tu sombra,

el pedir una y otra vez

cadencia en cada sexo movimiento,

ha quedado tu silueta suspendida

y el tacto lejos de los dos.

 

Pequeña no dejes que el azul

ni el celeste insano ordenen tu caída,

no quiero dejar de verde tus ojos

si algún día me recuerdas, pequeña,

olvídame para siempre hasta mañana

porque he visto el color lento en tu mirada.

Fuego de parábolas

Para la bella señorita del olvido involuntario.

Te lío letra a letra en voz baja, una telaraña casi mágica que nos separa, casi un susurro desprovisto del enramado de tus manos, así, lío una a una tus palabras, leo tus ecos azules y dejo carencias en la comisura de tus odios. Apenas si leo el fragmento que duende sobre tus párpados, el café que oscura ruedas de colores y tus cuentos pequeñitos como felicidades olvidadas, y me vienen cadencias de jazz a la mejoría, a la memoria de un infeliz día cualquiera.

Aunque te desconozca cuando lea en tus párpados un poco menos que ciento cuarenta amaneceres, algunos detalles insaciables y el vino caer sobre tu fuente, al padecer tienes más de dos dados de frente y al menos un corazón rotura invento que aprendimos a leer. Aunque desconozca tu mirada sobre el amar, espero que leas esto como cualquier otro verano, te sacudas la arena que ha caído del reloj y sueñes con mi lengua en el vaivén del agua contra las rocas.

Algún día leerás un poema insano y una canción de cuna, y no sabrás quién es el luego que ha escrito en tus párpados ningún llanto anterior al desconsuelo, algún día dibujaré sobre tu miel un gemido, un solo de tormentas, hermosos instrumentos de nubes y de vientos, y tal vez en tu lengua, una palabra para olvidar aquí primero. Algún día todo esto que escondo en fuegos de parábolas tendrá sentido y sedimento, es el idioma que juntos inventamos para inventarnos nuevamente.

Ayunos mentales

¿Para la bella extranjera?

Por eso te miro y despejo todas las cosas que han muerto, alejo tus malos pensamientos, ayunos mentales para no morir alegremente, por eso camino después de haberte perdido de vista, a lo lejos tan cerca como insensible, sé que no desistes, tampoco quisiera leer tu nombre en el diario de mañana ni tu boca en el temor de no encontrarte. Por eso dejo las cosas en su lugar, un abismo para cada roce y una hermosa debajo de las tragedias, una linda mujer que indigne tu ausencia. Una hermosa mujer que oculte la bárbara nostalgia.