Mes: mayo 2014

prometo no volver

prometo leerme nunca

y dejar de escribir

prometo algún soneto

al suicida le basta y sobra

con vestir de soga y corbata

y confundirse entre la multitud

prometo leerle día y noche

y también cuando sea feliz

 

sonríen la luna, el alcohol, las madrugadas,

la serena sensación de no tenerte,

los cigarrillos dibujan hermosas formas en la sombra

y el tiempo se confunde con los relojes,

los ecos humanos, con las palabras,

todo es tan falso como la última esperanza,

o peor aun, como el poema de amor para nadie

aquí te espero

con licencia angustia

al poco tiempo no te entiendo

la boca del beso cuando ayuno

el arte de llover bajo la lluvia

con licencia angustia pasajera

con el ayuno en el bosillo

y la suerte del destino en la palabra

intentamos leer aquello que la luz esconde

lo que descansa de las definiciones

todo aquello al margen de las convenciones

intentamos leer el libro que está leyendo el otro

ese que nadie escribe y es tan solo alguien ausente

y lo hacemos sin percatarnos de sus ojos

te alejé de escribir

y viniste con cinco cigarrillos

con la certeza en la bufanda

y el dolor en cualquier otro café

hablandole a la luna de tus mujeres

para nadie somos todo

y el odio nos entretiene mientras tanto

mientras se termina el adiós

ya sé que me iré también

y después volverás después

así, sin la ternura del andante

me alejes escribirte

 

no entiendo a las personas

la lluvia cae sobre el cemento

y las rosas nacen muertas

no entiendo la luz enterna

ni los años que vendrán

leo y a veces escribo

la lluvia es una hermosa mujer

y el sueño es otro poema

esconder la piedra del fuego

y descender hasta la última palabra