Mes: noviembre 2014

Ella camina a mi costado,

jamás me ha mirado por sobre el hombro,

si aligero el paso, se acerca más a mí,

si anochece, sigue siendo sombra,

una sombra extraña, feliz de no alejarse

ni de tener un tamaño, ni de buscar alguna luz,

apenas si susurra un nombre cuando escribo,

un nombre antiguo, un nombre nadie,

y es el mismo nombre que olvidamos al nacer,

será que camina a mi costado por un amor lejano,

quizás por un rencor cercano, libre y ausente,

no lo sé, y tampoco sé cuándo dejaré de caminar

y ella decida detenerse también.

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Lo mejor sería decir adiós, tomar tu mano y olvidarme de tu piel,

hacer del recuerdo nadie. Así sea solo un lejano fragmento.

Caminar despacio o sonreír.

No lo sé.

Conviene olvidar tu cuerpo  y la cicatriz de tu mirada.

Sé que algunas gotas de lluvia no reparan en la caída,

ni en las cicatrices que dibujan en las mejillas.

Soñarás libre y sin recuerdos.

No lo sé.

Si fuimos felices, no lo sabremos todavía.