Confesiones de un recién nacido

río ruido sobre la escritura

y andando despacio

sonidos de alegres dudas por la mañana

andantes olvidos de día

la inocencia esconde un pedazo de su vientre

y en el camino entiendo

cada quien escoge su dolor en el abrazo

ruido río sobre el dolor

pero es tan solo un día o una flor amarilla

 

quedarte lejos

escribir otro nombre

y dejar que el viento nos decida

o mejor aún

soñar con alguien

he visto atardeceres de roja incertidumbre

como misiones de paz

y he visto a hombres levantarse al alba

sin detener la mirada en ella, arrastrados por la inercia,

desnudos frente al absurdo, sin ideas ni libros

he visto verte sangre

a hormigas violentas darme los buenos días

y el retorno al silencio de las llamadas perdidas

he visto a un tipo de tragedia y corbata

frente al espejo acomodar su gastritis

y emprender un nuevo día todos los días

le he visto hacer cuentas hasta el anochecer

y desayunar un amor de bolsillo mientras bosteza

he visto en su mirada todas las miradas de la tierra

ausentes, lejanas, la luvia es una escasa alegría

que olvidaron en su paraguas, gota a gesto

de desprecio y cae sobre su rutina sin mirarle a los ojos

tengo un dios inocente,
lo protejo del viento
y mueve ambas manos
y libra cientos de batallas,
tengo un dios inocente,
pequeño y cálido hermano,
pretende una moral,
exoesqueleto del alma
y sonríe pues nadie nada

decidir un poema

andar mas nunca

elegir un recuerdo

me gusta decir gracias,

tocar la piel de tu vientre,

beber otra copa de vino

y entretenerme con el sueño

después, cuándo

           antes, el recuerdo

luego, una sonrisa en el reflejo

mas terminamos siendo

un pequeño silencio de ajedrez

tensión de fracasos

pocos para nadie

y el color vulnerable

en el fragmento, alguien menos

tanto por decir cuando no escribo

pero amanece,

el odio es motivo suficiente para no respirar

y otra vez el invierno del cuerpo en la espina

como cuerda ternura

arrastrando una palabra a lo profundo,

pero es tarde para todos

no sed del dolor

beber solo por inercia

y lo que no tengo

lo escribo

las musas

el licor

el olor de tu vagina

la estación anticipada del fracaso

los ocasos sueltos

el dolor de tu mirada

y este viernes

más tuyo que nadie

en la memoria se guardan canciones de niño,

juegos interminables donde el dolor es la excusa perfecta para sonreír,

abismos de papel y poemas libres de recuerdos

encontrarte detrás del espejo

alrededor del invierno

y leer en los diarios la muerte de otro nombre

y olvidar todo pronto

así te irás

y leeré sobre tu espalda niguna despedida

 

3 comments

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s