Ausencia

Me hice innecesario a tu presencia

 

Me hice inncesario a tu presencia
calé hondo y quise a medias
y sin bastón.

Jugué a ser el mismo viaje
a nadie ni entrever
que ahora pueden esperar.

Cambié de rumbo
a último y vecino minuto
y ése que reía no lo sé.

Repentino testamento
sin fuerzas, padece
que vuelan las noches.

No me dejé velar
ni oración alterna cantaron,
por un mendrugo de pan.

Me hice inncesario a tu presencia
a último y vecino minuto,
sin rastros ni poemas insanos.

Instante lágrima

 

El instante lágrima
que no existe en tus párpados,
el momento caricia
que muere en mis manos,
el lugar deicida que fabricamos juntos.

Caen lágrimas de luna
tan sedientas de luz,
tan frágiles como el amor,
caen también sueños infelices.

Arrastran caricias,
dignos dedos infantes,
sílabas difusas y ausentes,
tan cruel como mirarte luego.

Caen lágrimas caricias
sobre la fosa donde yacen semidioses,
y aquél pan crucificado,
tantos nombres sempiternos muertos.

A veces voy a ningún lugar

A veces voy a ningún lugar,
sólo para quedarme contigo,
a veces te escribo siempre
para olvidarte algún día.

Y repto por versos tangos
y navego por tus venas
después de los recuerdos
después caricias eternas.

A veces escribo en madrugadas,
sólo para soñarte al alba,
a veces me oculto de la luna
para que no aparezca tu silueta.

A veces destruyo los recuerdos,
para nunca más olvidarte,
a veces elijo nuevas heridas,
para dejar de sangrar.

A veces te odio un poco,
sólo para amarte,
a veces te quiero en sueños,
para despertar contigo.