Duda

Sigo siento el mismo

Recuerda que sigo siento el mismo. Recuerda los versos a mitad de la coartada, cuando las ganas de escribir dejaban canas y muchas velas indecisas alrededor. Recuerda que al leerte, sueñan las palabras con un anochecer dudoso, y al dejar de hacerlo, suelen las palabras escribir hasta muy tarde sin plegarias verdaderas. Recuerda que todavía escribo versos sobre el papel viento más próximo e imagino los posibles desencuentros en el final de los tercetos. Recuerda que aunque haya dejado de escribirte sigo siento el mismo.

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Cuántas caricias negó la duda

Para la bella extranjera.

 

Esta es la escena, un par de nostalgias,
pues no somos la mitad de las palabras,
tierno es el desdén,
una tilde va de costado y llueve, esquiva y sangra,
desde hace poco, imagina cuántas venas tiene todavía.
 
Tu noche lame mil versos
y olvida decirte buenos días,
dime una vez más, la última,
cuántas caricias negó la duda.
 
Esta es la escena, un par de nostalgias
oprimen el deseo, las manos sangran
también en primavera,
mientras tanto, el ardor en los espejos
dibuja, cada día, una mitad en celo.
 
Tu noche escribe mil versos
y olvida decirte buenos días,
dime una vez más, la última
cuántas caricias negó la duda.
 
Esta es la escena, un par de cuentos,
algunas voces y tu sino en el bolsillo,
tierno es el desdén,
un reloj se niega a usar preservativo,
desde hace tanto, imagina cuántas noches tiene todavía.
 
Tu noche escribe mil versos
y olvida decirte buenos días,
dime una vez más, la última,
cuántas dudas negó la caricia.
 

Poema suicida

 

Al hacerlo,

solo un verso cotidiano,

al escribirte,

un descuido ejecuta

los desiertos,

las ganas de morir son muchas

y no caben en la vida.

 

Tus dedos,

en la esquina

herida del poema,

señalan

el color ternura

del rencor,

las ganas de morir son muchas

y no caben en la vida.

 

Al escribirte,

sólo un verso cotidiano,

al olvido

poco le importa

nuestro libre albedrío,

las ganas de escribir son dudas

y no caben en la muerte.

Tendencia agonizante

 

Tengo palabras
y no sé cuántas,
el jazz, en la otra esquina,
tengo un suicidio colectivo
en pleno embrión destino,
clamar por tu sendero
como cualquier enfermo triste.

Tengo mentiras
y no sé cuáles,
dudar tu recuerdo en vela,
aquél estruendo libre
es tu nombre cuando respira
un te amo para cualquiera.

Tengo palabras
y no sed, cuántas
melodías necesitan los orgasmos
para llegar y difundir, tal vez,
algún te amo agonizante,
tengo tu reflejo sobre la lluvia.

Poema perdido

 

Ganaron las batallas y perdimos,

a veces es decir poco

y no tengo ganas de luchar

contra lo inconsciente,

tampoco tengo dudas por pensar.

 

Desgarran los metales,

a versos es sentir mucho

y no dibujo tus equis ni tu nombre

y tu yo no es poco,

amante fiel y esclavo olvido.

 

Desgarro viernes y quizás,

no es forma de ahuyentar,

a veces sólo un rito

y no tengo martes duendes

ni prendedores de papel.