Escritura imperfecta

Entre tango

Entre tango, esquivo el adverbio, el verbo se precipita sobre el fiero cadáver, un sujeto invisible que yace bajo la lluvia, las ganas de volver son pasajeras, un amigo imaginario es quizás el único que olvida mi nombre, entre tango, espero el paso del siento, no toda sonrisa contiene un anochecer.

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Blues for Alice


Blues for Alice
Charlie Parker
Amar de piedra. Levantar el saxo,
sostener una nota y dejarla caer,
y no saber qué hacer.
Para alguien, para nadie y por ahora,
dudemos de nosotros, verbo innecesario.
Una nube de algodón
que descanse temprano y despierte tus ojos,
que te ame ayer.Levanta este compás y truena,
bocado, beso y límite tercero,
truena, intacto clavel de rosas,
el sonido también conoce cuántas noches.
Clavel enamorado de otras cosas,
uno y solo ninguno, más de lo necesario,
cuando te escriba sin acentos
de animales que obran con voz propia y pregonan adioses,
tan faltos de lenguas verdaderas
como esa nube de algodón que no sabe cómo llover.

Una vez más sobre tu cuello

                                                                 Una vez más sobre tu cuello.
 
Dibujo un gato amarillo, un punto distante  a tus lágrimas, 
tal vez en algún rincón inesperado del fracaso, 
una o dos cándidas mentiras.
 
Dibujo un gato amarillo, un punto distante a tus lágrimas, 
tal vez en tu vientre, un gemido eco y lelo, 
distinto del comer de tierra.
 
Dibujo un gato amarillo, un punto distante a tus lágrimas, 
tal vez alguno de mis versos muy cerca de tu cuello, 
verso indecente sobre todo, indeciso de quererte.
 
Dibujo un gato amarillo, un punto distante a tus lágrimas, 
tal vez en tu frente, un beso sueño, adiós y gemido,
indeciso sobre el infierno juntos.

Poema quiero

 
Quiero que recojas vinos y amores
y te levantes después del sexo para besarme.
 
Quiero ver como tus dedos
aprendieron a dibujar
tu silueta a la luz de ninguna luna.
 
Quiero, y bien lo sabes,
inventarte una palabra sin vocales ni consonantes,
pero con muchos orgasmos
 
que sea tuya, con o sin renuncia,
que sea fácil de olvidar
para que la recuerdes siempre.
 
Quiero silenciarte con palabras,
con mi calma y con algunos susurros de arena,
prisioneros en tu oído.
 
Quiero todas las gotas de lluvia sobre tu velo
y tu agonía marchitándose de tanta humedad,
quiero que humedezcan tu risa y ensueño.
 
Quiero escribirte sonetos en cada amanecer,
para que los aprendas de memoria
y los devores por las noches
cuando el miedo esté debajo de tu cama.
 
Quiero que aprendas a leer entre líneas
lo que a diario te escribo y cierra cicatrices,
te darás cuenta que no es mucho ni muy poco.
 
Quiero entrar en tu vida como un silencio
que te cale hasta los riñones, ser verde y celeste,
y tenerte siempre, ruidos, ecos y el bullicio muertos,
 
tocar tu oído sin que repares en ello
y quiero que no escuches mi ruido
 y cantes a capella mi silencio.
 
Quiero tanto y casi tanto, 
que no entiendo muchas cosas
ni comprendo si te quiero para amarte 
o es que te amo desde siempre.
 

Divago y enfermo

 

Aquí el frío corrige todo lo bueno

humana vena y cardos lastres piedras tú,

que alguna vez hicimos, corrige y desdice todo,

aquí se pierde de vez en cualquier manera

te quiero cuando divago y enfermo,

así, quiero en medio cuando las formas

de contar una y otra vela se enciende y hoguera

repara en caer de bruces  en vez de señalar el dedo.

 

Te quiero, pertenece a algún sentimiento vano

indecente aquel verbo que esconde en rededor

y dejado de lado por otro verso menos cruel,

tanta cualidad de maldad en rodajas enfermizas

un verso frío que entienda la hoguera sonrisa.

 

Aquellas caen y vuelven a elevarse atrás, aquí,

te quiera de repente y fiebre y casi nada menos,

donde has ocultado también mis viernes,

pero te escriba un gitano octubre cuando quieras.

 

He dejado entre sílabas y he dejado de quejarte

las formas y el enigma insano, frente al deseo, muere,

de tomar tu palabra y callar un poema cualquiera,

renace tal vez cuando uno reza y cadena amante.

 

Mientras sueña

Ayer soñé con ella, la recuerdo tan silente, alegre y buena. Sobra y me hace falta uno de estos adjetivos. Ella soñó también con las palabras que le escribo mientras sueña. Ayer, la recordé en un sueño, tal vez antes, y nunca lo sabrá, al menos mientras siga despierta y no pueda leer esto que le escribo mientras sueña. Ayer soñé con ella, le inventé alguna nuestra (nueva) sonrisa y un nuevo gesto en la mejilla que me indique fácilmente cuando ha leído las palabras que le escribo mientras sueña.