literatura

Poema inverso multiplicativo

Lo que más me angustia de ti

es la forma como arrojas los puentes sobre el río.

Lo que más me angustia de ti

es la forma como deshonras el duelo con tu tos.

Lo que más me angustia de ti

es la forma como desdices nuestros puentes.

Lo que más me angustia de ti

es la norma con la que  decretas el silencio.

Lo que más me angustia de ti

es tu frente a la espera del inverso multiplicativo.

Lo que más me angustia de ti

es la indecente invocación al olivo.

Lo que más me angustia de ti

es la forma como escribes este poema.

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Escribir hasta que el orgasmo sea literal

 

Escribir hasta que el orgasmo

sea literal,

escribir en madrugadas,

en cualquier noche cuarta,

en algún perdido anhelo.

 

Escribir hasta que el amor

exista o al menos deje de no ser,

escribir en una tarde

corta, sobre un corazón herido,

en algún posible olvido.

 

Escribir sigilos y desnudos cuellos,

prescindir de las cuerdas

para caer en tentación,

escribir desde el infierno

y desde cualquiera de tus nombres.

 

Escribir hasta que el orgasmo

sea literal,

hasta que deje de escribir,

hasta dejarte sin palabras,

algunas soledades y piezas de ajedrez.

 

 

Una caricia sobre la plegaria

Una plegaria cualquiera,

una voz que reúne aquellos elementos,

para morir en el intento,

un plegaria de espaldas al desdén.

 

Una caricia del jamás siempre,

una sola en esta muerte,

y ninguna en esta vida,

caer de rodillas sobre el agua.

 

Una plegaria que no sea de tu boca,

una voz antigua como el poema,

como cada gemido sobre la herida.

 

Una caricia sobre la plegaria,

atadas al mismo costado,

al espejo placer de morir.

Te escribí un mañana

 

Te escribí un mañana,

léelo cuando te haga falta,

te escribí un ayer

para que lo recuerdes nunca.

 

Te escribo sin tiempos

ni adjetivos incorrectos,

frente a la niña que amenaza

con salir a bailar bajo de la lluvia.

 

Te quiero mañana,

bien lo sabes desde ayer,

te quiero ahora

y también luego.

 

Te escribo sin palabras,

historias para olvidarnos,

te escribí un mañana,

léelo cuando te haga falta.

 

Luego

Luego es ahora si es contigo,
luego es ayer y siempre,
luego no emerge del recuerdo
ni envenena el presente.

Luego es nunca y es tu sonrisa,
a veces  un sólo de jazz
u otra parte de nada y todo,
luego eres tú debajo de mi lengua.

Hoy te quiero, desde luego,
desde aquí, desde siempre,
hoy es luego, mañana es hoy.

Hoy no siento mis latidos,
hoy no tengo corazón,
mas luego veremos sentimiento.

¿En qué se padece el amor al dolor?

El amor suscribe un pacto de no agresión con nosotros

aunque

será roto alguna vez,

El dolor existe

y le importa poco su esencia o su lugar de origen,

incluso su nombre le es irrelevante.

El amor no te lee ni te destruye sólo te susurra,

a veces sólo

y sin compañía y sin dedos caricias.

El dolor construye castillos de arena sobre tu espalda

y sonríe cuando tu dolor se convierte en palabra.

¿En qué se padece el amor al dolor?

El amor también escribe poemas y cientos de cicatrices.

A veces voy a ningún lugar

A veces voy a ningún lugar,
sólo para quedarme contigo,
a veces te escribo siempre
para olvidarte algún día.

Y repto por versos tangos
y navego por tus venas
después de los recuerdos
después caricias eternas.

A veces escribo en madrugadas,
sólo para soñarte al alba,
a veces me oculto de la luna
para que no aparezca tu silueta.

A veces destruyo los recuerdos,
para nunca más olvidarte,
a veces elijo nuevas heridas,
para dejar de sangrar.

A veces te odio un poco,
sólo para amarte,
a veces te quiero en sueños,
para despertar contigo.

Frente al desdén

 

Quisiera dejar de sentir,
piedras en los ojos, lágrimas asesinas,
todo en sutil acupuntura del cuánto menos perdido estuve,
cantos de sirena y lunfardos,
aprendices ecos de la tierra y del orgasmo,

tu voz no siente, no murmura, no duele,
mata demasiado y poco a poco,

sentir en do menor y en la mayor
y déspota sonrisa de la muerte,
cuando tengo mieles y puntos a favor,
cuentos para ser olvidados, cuentos para nadie,

tu voz duele, a veces bajo los techos,
a veces debajo del pronombre insensato y pasional.

Quisiera un mejor y anacrónico fermento de pus,
por más que las heridas sean cicatrices,
el miedo no paga con bonos ni con cartas,
la cicatriz no forma parte de la herida,
es tan sólo una careta,

cuéntame otra vez entre duelos breves,
entre tu nunca y tu jamás,
dónde y cuánto menos,
más es adición adictiva del dolor,

pero otro yo todavía te recuerda,
bastante menos que ayer,
bastante para haber sido
tan sólo una carta origami de jueves,

doler del verbo contigo cruel destino
y cuál de todas las terminaciones desidiosas,

y antes nada, gracias miedo por el pecado,
gracias noches por las buenas y las malas,
gracias palabra por justificar su ausencia,

tu voz duele tanto, tanto y tuerto,
tanto que el dedo ya no sangra poemas
ni abreviaturas convexas al sufrimiento.

Cualquier dolor es jueves

 

Cualquier dolor es jueves,

pero no todo jueves es viernes,

no todo color duele y es perverso,

no todos los dioses se visten de rezos.

 

Cualquier ocaso es la noche misma,

pero no todas noches son contigo,

el amor muere en un haber sido,

en un jamás que acongoja y rima.

 

El jueves es tan sólo un fragmento

suicida de los viernes, es tan sólo

un recuerdo, otrora sentimiento.

 

Dame uno de tus viernes crueles,

acaricia cada uno de mis cuentos

y aquél poema que tanto dueles.

Suéñame sin versos

Suéñame sin versos, 
desprovisto de eventos subterráneos, 
invéntame por siempre en lugares nefastos, 
donde el paraíso sea tu sonrisa.

Déjame morir en uno de tus sueños, 
déjame quedarte en los míos,
muere conmigo, lejos de nosotros, 
que cada sueño sea un recuerdo agonizante.

Invéntame de nuevo, 
un par de versos menos triste, 
invéntame, esta vez a tu lado.

Suéñame sin versos,
duerme a mi costado, 
invéntame por siempre lugares en nefastos.