Miradas en voz baja

Cuando el adiós no huye

Cuando el adiós no huye

y se deja amar,

cuando las paredes han roto

el espacio y el tiempo.

El quizás es breve y ausente.

Y no es la forma de decirlo.

Cuando tenga una respuesta

y sepa algo más que tu silueta.

Cuando el adiós no dice demasiado,

cuando las palabras van

y los dominios vienes,

no esa la ruta aquella

ni aquel el implícito adverbio.

Cuando el adiós no huye

y se deja amar,

cuando tenga una respuesta,

cuando sea uno menos.

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Sírvase ejecutar

Inventemos un espejo

que refleje la felicidad aunque no sea nuestra,

una sonrisa de papel de arqueos y sensaciones libres,

inventemos un espejo que refleje

nuestros ecos en voz baja.

 

Inventemos alguna otra esquina

donde pernoctar no sea puente y bondad,

así mismo, ludo y fallida esquela,

aquella huella dibuja un duro consentido.

 

Todo es par te dejo y nada un cero a la derecha,

quizás me llamen del sur y terrible huida,

dictando bases y ácidos digamos mentiras,

partidos y cabestros llevados por aquél señor.

 

Inventemos un un hogar

con vista ala callejera, con terraza caliza,

vino para irse y jodido empleado le habrá buscado,

inventando nuestros nombres,

algún ritmo que desierte en las mañanas,

cuando el sírvase ejecutar suene a plegaria.