Muerte

Para nadie

Así, cuando reduces en un poema una mirada y te desnuda la indecisión del mar abismo sobre tu espalda, y no puedes cerrar los ojos porque la certeza del olvido ha quedado en algún otro yo, alguno de aquellos que escriben hasta muy tarde para alguien. Así, cuando el menor de los problemas es despertar un poema anclado en la noche rubia, náufrago de otros finales, tan parco como el amor cuando es necesario, tan frío. Así, cuando la muerte programada se anticipa y decide cada uno de tus pasos, los vuelve fantasmas sin voz ni veto, sin odio para despertar ni dar un paso en falso, sin energía para preguntarse acerca del absurdo didáctico de esa otra vida. 

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Frío

Es lo único que hielo ser en la muerte, nada es muy diverso, nadie es muy pronto, es lo único que hielo ser en la muerte.

Construyo algún río de obituarios

 

Construyo algún río de obituarios

para que me lleve contigo,

construye escenarios vacíos

para quedarme conmigo.

 

Los ecos duelen en el sonido,

lamen en el adiós del sueño

y evitan todo pacto contigo,

del sonido y casi nada.

 

Construyo un acto indecente,

contigo, conmigo, costumbre,

acto mitad, misericordia y llaves

de metal, acantos varios.

 

A veces construyo alguna fase

lunar, algún desdén cuánto,

cómo salir del corazón y veneno,

en pleno sedimento vienés.

 

Contigo es algún algoritmo

fiel al olvido, contigo el yo no

suena a nación de los poetas

y destierro luna y sedición.