Poesía peruana

Poema piel

Toco tu piel, suave y desnuda,

huele a sexo nuevo, a miles de orgasmos

aún muertos entre silabas y frases.

 

Toco tu piel desnuda, juego con tu seno

y en infinitos círculos paralelos llego,

desde aquí, hasta tu sexo libre,

huele a sexo y venas, huele triste.

 

Toco tus dedos y cada poema

que inventamos en la cama,

se escribe con semen y amor sudante,

 

Hacer el amor como quien inventa

algoritmos, a veces buenos, a versos tiernos,

toco tu piel desnuda para amarte.

http://libeasler.blogspot.com/2011/08/poema-piel.html

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But not for me

Para la bella extranjera.

 

Tal vez queremos con la escritura de otro

y recordamos aquello,

inútil, aunque cueste y demuestre lo contagio

y preguntamos antes de amanecer

cuántas canas de tomar el pelo

 

le tengo miedo

le tengo miedo al amanecer

le tengo mientras en el bolsillo

y espero devolvérselas nunca

le tengo miedo al amanecer

 

la tengo al alcance de las manos

al alcance de los versos,

aunque cueste preguntarnos

cuál de todas es ella

la que vendrá y tomará el alcázar

 

tal vez porque las voces despiertan

desiertos en do menor y agreden

tal vez queremos con la escritura de otro

de alguien menos perverso que mortal

la tengo al alcance de una regresión

 

detengo miedo

detengo miedo al anochecer

detengo, mientras ella busca mi norma

no existe una distancia para equivocarnos

le tengo miedo al amanecer.

Poema suicida

 

Al hacerlo,

solo un verso cotidiano,

al escribirte,

un descuido ejecuta

los desiertos,

las ganas de morir son muchas

y no caben en la vida.

 

Tus dedos,

en la esquina

herida del poema,

señalan

el color ternura

del rencor,

las ganas de morir son muchas

y no caben en la vida.

 

Al escribirte,

sólo un verso cotidiano,

al olvido

poco le importa

nuestro libre albedrío,

las ganas de escribir son dudas

y no caben en la muerte.

En una mirada

Porque inventamos todo,

porque la duda invierte

en nosotros demasiado,

porque los doce muy poco.

Tal vez dejemos el por qué,

un lugar lleno de mientras fugaces,

tal vez condenemos al orgullo,

por ahora, algún tibio deseo

corrompe en rededor,

mágica voz en truenos,

incluye cierto roce tuyo.

Porque inventamos todo,

tal vez dejemos el por qué

en una mirada te quiero.