Poesía

La ranita

 

Duermes, mi complacida. Y veo

con qué perfección, equidistancia y malicia

se disponen en tu cuerpo tendido

tus yemas de gusto

concupiscente.

 

Ahora tus yemas están dormidas,

pero cuando están despiertas provocan muchas ocurrencias.

La que más provoca es tu ranita lúbrica

llamada clítoris.

 

(Entre las hojas de los trópicos

he visto ranitas coloradas, miniaturas

de carne húmeda

que se contraen o se adelgazan

y nadie las comprende

porque son temperamentales

como las muchachitas humanas.)

Tu ranita no late contigo, tiene vida propia

pero no puede deleitarse sola.

La desmesura de su deseo

haría estallar su minúsculo cuerpo. Necesita

extender su gozo

en un cuerpo grande como el tuyo,

y así sobrevive,

convidándote placer.

 

Antes de tu sueño

viene siempre un ángel plumado y casto

que peina tu piel y censura

a nuestra ranita.

Es que nadie la comprende.

Solo yo.

 

José Watanabe. Cosas del Cuerpo (1999).

Poesía Completa. Prólogo de Darío Jaramillo Agudelo.

Colección La Cruz del Sur. Editorial Pre-Textos (2008).

Curriculum Vitae

digamos que ganaste la carrera

y que el premio

era otra carrera

que no bebiste el vino de la victoria

sino tu propia sal

que jamás escuchaste vítores

sino ladridos de perros

y que tu sombra

tu propia sombra

fue tu única

y desleal competidora

 

Blanca Varela. Canto Villano (1972-1993)

Como Dios en la nada (Antología 1949-1998). Selección y Prólogo de José Méndez. Visor Libros.

Una caricia

Sintió que la caricia le embargaba, que cada segundo intacto sobre su piel era la vida de alguien más, no la suya, no el siempre hombre libro y feliz que sonríe sin medir la brisa, sintió que ella le explicaba en silencio, sin mirarle, que para detener el tiempo era preciso olvidarse de uno mismo, eran necesarias una fragancia y nadie en el recuerdo, nada más que la respiración y el sonido desgarrador del contacto con su piel.

Río de sonrisas

 

Alguna vez preguntarás

¿cuánto de lo que olvidamos vale la pena?

un aire de sonrisas llueve y no amanece

un aire de sonrisas llueve y no amanece

 

Alguien dijo alguna vez te odio

y desde entonces nadie sabe cuánto

la oscuridad del río mueve caricias

es lejano el viento, pero llueve poco.

 

Alguna vez mentiremos un te olvido

donde ambos sostendremos la mirada

el frío no se mete debajo de las canas

respeta el grito como remanso inútil.

 

Alguna vez preguntarás

¿cuánto de lo que escribes vale la pena?

un aire de sonrisas llueve y no amanece

un río de sonrisas llueve y no amanece.

 

 

Blues for Alice


Blues for Alice
Charlie Parker
Amar de piedra. Levantar el saxo,
sostener una nota y dejarla caer,
y no saber qué hacer.
Para alguien, para nadie y por ahora,
dudemos de nosotros, verbo innecesario.
Una nube de algodón
que descanse temprano y despierte tus ojos,
que te ame ayer.Levanta este compás y truena,
bocado, beso y límite tercero,
truena, intacto clavel de rosas,
el sonido también conoce cuántas noches.
Clavel enamorado de otras cosas,
uno y solo ninguno, más de lo necesario,
cuando te escriba sin acentos
de animales que obran con voz propia y pregonan adioses,
tan faltos de lenguas verdaderas
como esa nube de algodón que no sabe cómo llover.

Un poema tierra

Un poema tierra, distinto de las ganas de llorar, 

un poema equivoca tu mirada y recibe tus caricias a la hora gemida, 

un poema digno de mentir cuando el invierno lleve cualquier estación anticipada,

un poema tierra y vocales de sueño, caricias en segundos libres, tu piel suave y dormida.

 

Una vez más sobre tu cuello

                                                                 Una vez más sobre tu cuello.
 
Dibujo un gato amarillo, un punto distante  a tus lágrimas, 
tal vez en algún rincón inesperado del fracaso, 
una o dos cándidas mentiras.
 
Dibujo un gato amarillo, un punto distante a tus lágrimas, 
tal vez en tu vientre, un gemido eco y lelo, 
distinto del comer de tierra.
 
Dibujo un gato amarillo, un punto distante a tus lágrimas, 
tal vez alguno de mis versos muy cerca de tu cuello, 
verso indecente sobre todo, indeciso de quererte.
 
Dibujo un gato amarillo, un punto distante a tus lágrimas, 
tal vez en tu frente, un beso sueño, adiós y gemido,
indeciso sobre el infierno juntos.

Fiel gitana

 
Fiel gitana, un paso dedo,
hurgar tu vientre y amanecer humano
es perder el siento en cada mísero cuerpo a cuerpo.

Fiel gitana, lame todavía cruel,
echando atrás la suerte y el dominio,
perder tu nombre y el recelo, sueño a sueño.

Fiel gitana, un dedo, tu dedo,
tal vez dos o menos, señalen perversamente luego
aquella sentencia intacta al desorden, cuerpo a cuerpo.

Fiel gitana, acomoda este verso,
perder contigo una coma y aparentar un caer insano,
aquella tal y como sufre, te cuánto y más te inquieto.

Perder tu nombre y el recelo, sueño a sueño,
es perder el siento en cada mísero cuerpo a cuerpo,
fiel gitana, lame todavía tu nombre cruel y esta lengua.

Hurgar tu vientre y amanecer humano,
tal vez dos y amarnos, olvidando por ahogo este trueno,
fiel gitana, tal y como en sueños, despertar de tu letargo.

Fiel gitana, acomoda este verso,
perder contigo una coma y aparentar un caer insano,
amarte aquí, luego y olvido, dejando una vocal sin norma.