Sonrisa Poética

Cualquiera

 

Cualquiera puede poner mi mano sobre tu mano

y escribir entre el fuego y la palabra

ningún poema a la luz de las venas

cualquiera puede precisar el color de tus ojos

inventar un nuevo deicidio pasajero

cualquiera puede olvidar fácilmente tus quejas

en la espera del otoño indeciso y duro

y dejar sobre la mueca una lágrima incrédula

cualquiera puede poner tus labios sobre mis labios

y escribir entre el juego y la plegaria

ningún poema a la luz de las venas.

Otra palabra

Tal vez otra palabra,

será caricia de noche,

el orgasmo nunca y pronto

el viento que huye sin saberlo,

el poema triste y tierno,

la escritura es tuya, el abismo nuestro,

todas las demás serán caricias,

caídas y derroches, viento lejano

o morir arrepentido, digamos cuándo,

tal vez otra palabra,

caer en voz baja para no desertar,

nunca es el mar de imposible lluvia.

Tus ojos, mis poemas

Para la hermosa que viste un sweater
e inventa una nostalgia en la misma tarde.
 
Haciendo que el orgasmo sea literal, 
que la canción de cuna espante los miedos debajo del renglón, 
que todas las canciones se puedan olvidar, 
haciendo que la convexidad de algún cubierto sirva para algo,
que alguna flor amarilla, tal vez de sierpe,
imagine nuestro fin, que la tormenta sea un vaso de nostalgia, 
y entonces una mirada, tus ojos, mis poemas.

La bárbara y enorme pedrada

Mis violentas flores negras; y la bárbara
y enorme pedrada; y el trecho glacial.
Y pondrá el silencio de su dignidad
con óleos quemantes el punto final.
 César Vallejo.

Afuera, alguien conserva la distancia,

solo uno y tú afuera, el invierno tiene otro nombre,

menos visceral, un triste por ciento más hermoso,

la boca de tu boca tiene un cuerpo vigoroso,

tus labios, otros labios, aun más lejanos que tu lengua.

 

Afuera, un abismo es apenas una rendija hacia el presente,

de caer, no soltemos las palabras, juntos, legado de silencios,

y la serpiente tan indiferente como nosotros mimos,

uno muere de ternura en tus manos sin soltar el abecedario,

y sonríes, sabemos que la distancia nos relega de antemano.

 

Afuera, alguien, quizás uno de los dos, dibuje cada tanto

un signo de interrogación, el viento se desnuda ante nosotros,

el abismo nos espera, caer en voz baja, juntos y despacio,

no soltemos las palabras, juntos legado de silencios,

pero somos felices, mañana el invierno tendrá otro nombre.

Amarte a mansalva

Amarte a mansalva y devorar cada una de tus pieles,

juntos darnos cuenta del abril y de las cartas desamor en vela

así, juntos y negarnos lo demás, el escenario acude y desnuda,

amarte en voz lejana, apenas un evento aleatorio e insano.

 

Juntos darnos cuenta del abril y de las cartas desamor en vela, 

asir tu cuello y entretejer en tu vientre, en tu piel otra vez gemidos, 

juntos y lejanos, con la saliva en el orden perverso de mirarnos,

separar tus piernas, prescindir de las palabras tiernas en celo.

 

Así juntos y negarnos lo demás, el escenario acude y desnuda, 

orgulloso de las ganas y el pincel sobre tu espalda, libertinaje, 

aquí, devoro entre nostalgias un poema culpable de no atarte.

 

Amarte en voz lejana, apenas un evento aleatorio e insano, 

dar de bruces y levantar el dedo, la herida sigue libre y sueña, 

sigue tu gemido y vuelve, cambia tu piel por otro orgasmo.