Sonrisa Poética

Cuando describa tu voz y me resigne

 

Ya verás cuando describa tu voz y me resigne

el clavel es una rosa asustada

vendrás algún día y olvidaremos, mañana tal vez no

la vida se alimenta de verdades mientras duermes

ya verás cuando describa tu cuello y me reserve

tu piel es tan distinta cuando gimes 

ya verás cuando en tu vientre oculte un verso

tu voz es tan frágil por el hallazgo

ya verás cuando describa tu silueta y me resigne

el reflejo del espejo conserva la belleza, pero no la distancia.

 

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Río de sonrisas

 

Alguna vez preguntarás

¿cuánto de lo que olvidamos vale la pena?

un aire de sonrisas llueve y no amanece

un aire de sonrisas llueve y no amanece

 

Alguien dijo alguna vez te odio

y desde entonces nadie sabe cuánto

la oscuridad del río mueve caricias

es lejano el viento, pero llueve poco.

 

Alguna vez mentiremos un te olvido

donde ambos sostendremos la mirada

el frío no se mete debajo de las canas

respeta el grito como remanso inútil.

 

Alguna vez preguntarás

¿cuánto de lo que escribes vale la pena?

un aire de sonrisas llueve y no amanece

un río de sonrisas llueve y no amanece.

 

 

Blues for Alice


Blues for Alice
Charlie Parker
Amar de piedra. Levantar el saxo,
sostener una nota y dejarla caer,
y no saber qué hacer.
Para alguien, para nadie y por ahora,
dudemos de nosotros, verbo innecesario.
Una nube de algodón
que descanse temprano y despierte tus ojos,
que te ame ayer.Levanta este compás y truena,
bocado, beso y límite tercero,
truena, intacto clavel de rosas,
el sonido también conoce cuántas noches.
Clavel enamorado de otras cosas,
uno y solo ninguno, más de lo necesario,
cuando te escriba sin acentos
de animales que obran con voz propia y pregonan adioses,
tan faltos de lenguas verdaderas
como esa nube de algodón que no sabe cómo llover.

Una vez más sobre tu cuello

                                                                 Una vez más sobre tu cuello.
 
Dibujo un gato amarillo, un punto distante  a tus lágrimas, 
tal vez en algún rincón inesperado del fracaso, 
una o dos cándidas mentiras.
 
Dibujo un gato amarillo, un punto distante a tus lágrimas, 
tal vez en tu vientre, un gemido eco y lelo, 
distinto del comer de tierra.
 
Dibujo un gato amarillo, un punto distante a tus lágrimas, 
tal vez alguno de mis versos muy cerca de tu cuello, 
verso indecente sobre todo, indeciso de quererte.
 
Dibujo un gato amarillo, un punto distante a tus lágrimas, 
tal vez en tu frente, un beso sueño, adiós y gemido,
indeciso sobre el infierno juntos.

Precisamente escribo


Precisamente escribo y esta coma repite los sinsabores 
del verso, vecino al dolor hermano, antes olvidemos, 
antes acaricia y miente, antes, mucho antes de dolernos, 
alguna ese reescribe los dolores de no habernos tanto.
 
Precisamente escribo y desdigo mitos y leyendas, 
retengo tu forma de amar y grande es la distancia, 
la lluvia apenas si contiene una vaga sonrisa tierna
y recuerdo que eres un eco del primer amor o no.
 
Precisamente escribo, aquel también dibuja raro,
sobre tu cuerpo, un espejo para obviar lánguidas
criaturas terrestres que olviden al son de inviernos, 
mis versos mortuorios y tu risa sobre el obituario.
 
Precisamente escribo y asumo mi densidad ternura,
también el verso invade con recuerdos cuando sueño, 
cuando dibujo un beso sobre tus ojos y algún olvido, 
cuando sueño con tus lilas y cierras aquí tus párpados.
 
Precisamente te inscribo un verso, testigo del fuego, 
escribo sobre tu cuerpo y en tus lágrima fluyen venas, 
densidades de rencor y algunos puntos innecesarios, 
cuando sueñe con abrir tus ojos cuando sueñes muerte.

Poema quiero

 
Quiero que recojas vinos y amores
y te levantes después del sexo para besarme.
 
Quiero ver como tus dedos
aprendieron a dibujar
tu silueta a la luz de ninguna luna.
 
Quiero, y bien lo sabes,
inventarte una palabra sin vocales ni consonantes,
pero con muchos orgasmos
 
que sea tuya, con o sin renuncia,
que sea fácil de olvidar
para que la recuerdes siempre.
 
Quiero silenciarte con palabras,
con mi calma y con algunos susurros de arena,
prisioneros en tu oído.
 
Quiero todas las gotas de lluvia sobre tu velo
y tu agonía marchitándose de tanta humedad,
quiero que humedezcan tu risa y ensueño.
 
Quiero escribirte sonetos en cada amanecer,
para que los aprendas de memoria
y los devores por las noches
cuando el miedo esté debajo de tu cama.
 
Quiero que aprendas a leer entre líneas
lo que a diario te escribo y cierra cicatrices,
te darás cuenta que no es mucho ni muy poco.
 
Quiero entrar en tu vida como un silencio
que te cale hasta los riñones, ser verde y celeste,
y tenerte siempre, ruidos, ecos y el bullicio muertos,
 
tocar tu oído sin que repares en ello
y quiero que no escuches mi ruido
 y cantes a capella mi silencio.
 
Quiero tanto y casi tanto, 
que no entiendo muchas cosas
ni comprendo si te quiero para amarte 
o es que te amo desde siempre.
 

Te olvido con recuerdos

 
Lugar donde dejaste de brillar
y el cigarrillo,
a veces, enciende más que cenizas
y cardos celestes.
 
Si dejas espacios
y devoras las rutinas,
y conmigo dentro
matas cada instante,
 
en qué lugar te encontraré
dispuesta a olvidar,
detrás de un muro,
 
donde las blancas
espinas no llamen al dolor,
y el vino sea el de tu abdomen.
 
Licor de dioses,
poesía desterrada
de algún feliz comienzo,
y revivo con los versos,
 
y te olvido con recuerdos,
pero jamás con blancas
margaritas ni con santos óleos.